En el día de ayer, nos llego este relato informativo, sobre una situación puntual en la localidad de Cuesta Blanca. Una estimada vecina, Eugenia Llorens, nos comparte la novedad sobre el hallazgo de un sitio, estilo basural, a cielo abierto en medio de un barrio residencial. Pero creemos que la noticia no radica en el solo echo del basural, sino en la sensibilidad que eso genera. Reconozco haber perdido la sensibilidad ante estas cosas y creo que a nivel social pasa lo mismo, ¿Cómo es posible que exista un incipiente basural a cielo abierto en medio de un novísimo barrio residencial en un pueblo con el mayor marco legal y con personal público especializado en el tema y nadie se haya percatado de esto?. Evidentemente fallan acciones intermedias, porque la basura o los problemas ambientales en general, no se combaten desde la limpieza, desde los marcos legales o una acción concreta con personal idóneo solamente, sino con más conciencia social, educación y participación ciudadana. Por eso y para no extenderme, le agradezco infinitamente a Eugenia, haberme compartido su sensibilidad principalmente y haberme vuelto a enseñar que no hay que acostumbrarse a las cosas que están mal.

01/05/2021 Cuesta Blanca

Por Eugenia Llorens.

Me adentre al monte por callecitas serranas, que paso a paso te van llevando a su espesura.

Un lugar que habito, un lugar que admiro, por la inmensidad que contiene.

Si seguís el camino que te lleva a “el Diquecito” desde el puente de Cuesta Blanca, llegas a una plaza en medio de cerros de donde salen varios caminos. Entrando por la derecha, tomas una calle que te lleva mas arriba a los cerros. Zona de casas nuevas, la mayoría son chalets y grandes construcciones, de las cuales pocas se adaptan al paisaje. La mayoría sobresalen abruptamente en el paisaje.

Hoy fui por allí, recolectando yuyitos que el monte nos da, plantas medicina… observando y contemplando esa grandeza que nos abraza y contiene. Rebalsada de amor del sol, los pájaros cantando, los grillos, las ranas, el canto de les vecines reunides… voces por aquí, voces por allá. Todo en armonía y movimiento.

En una de las curvas me encuentro con un montículo de escombros.

Empiezo a observar, a mirar con atención si hay alguna casa en construcción por allí… y nada.

Sigo caminando y en la siguiente curva, a no más de 50 mts veo como cuesta abajo a un costado del camino hay mas basura.

Me siento incomoda y triste. Que pasa??? Me pregunto.

Hago un vivo en facebook para registrar todo, mientras reflexiono.

Miro para ver si hay alguna casa y nada. Sigo caminando unos 100 mts. hasta la siguiente curva donde hay una casa en construcción, pero no encuentro a nadie, asique me vuelvo.

Veo en el lugar donde esta la basura un caminito marcado y bajo.

Allí encuentro, libros, cuadernos, cd’s, pedazos de hierro, botellas, plásticos, papeles, una sillita de auto, entonces concluyo que alguien ha limpiado su casa y no ha encontrado mejor lugar que ese.

Me voy, con esa imagen presente. Hago un vivo más, haciéndome preguntas y reflexionando.

Primero, ¿que pasa con este vecino, vecina, vecine, que lleva su basura al medio del monte?, ¿es alguien que vive por ahí?, ¿vino de otro lado a arrojarla ahí? ¿Es uno? ¿Son varios/as/es?

¿Es la comuna? Me pregunto, ¿que hace la comuna de Cuesta Blanca con los residuos? ¿A donde van? ¿Tienen tratamientos?

¿Los/las/les vecinos/as/es son conscientes de lo importante de separar la basura? ¿Que hay cosas que no son basura? ¿Que puede servirle/interesarle a otres???

Un rato después, ya en mi casa, me comunique con un vecino, para preguntarle si él había visto esa basura, a lo que me respondio que si y que había dado aviso a la comuna, incluso se ofreció a dar una mano para sacarla. Esto hace un tiempo ya.

Aun sigue allí.

Aun esa basura, contaminando el ambiente.

Aun esa basura invisible a muchos ojos. Digo, y me pregunto, ¿cuanta mas tendrá que haber para ser vista?

¿Cuándo tomaremos real consciencia del consumo y de sus residuos?

Bueno, voy abriendo más y más preguntas, para seguir reflexionando.

Para seguir desarraigando la cultura del exterminio, la destrucción y la desidia.

Foto: Eugenia Llorens
Foto: Eugenia Llorens

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here