“El Chacal de las sierras” fue detenido en San Francisco

Asesinó a una vecina de San Antonio y un hombre en Cuesta Blanca

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Por Redacción

Según detalla el periódico regional de San Francisco , La Voz de San Justo, en la tarde de hoy, martes 23 de enero-  efectivos de la División Investigaciones de la Departamental San Justo lograron la detención de Sebastián Ezequiel Juárez (27), alias “el Chacal”, sobre quien pesaba una orden de captura librada por la Cámara Criminal y Correccional de la ciudad de Cruz del Eje y un pedido de paradero por parte de la Unidad Judicial de nuestra ciudad.

El sujeto fue detenido en una vivienda ubicada en calle Intendente Dittrich al 600, en barrio Parque, lugar en el que reside su madre, quien el pasado sábado 20 de enero radicó una denuncia ya que el joven se había ausentado del domicilio y no había regresado.

En relación al pedido de captura de la Justicia de Cruz del Eje, la misma es en razón que Juárez contaba con salidas terapéuticas del neuropsiquiátrico que funciona en aquella ciudad y al cual no retornó. A partir de allí la Justicia cruzdelejeña libró una orden de captura provincial y nacional.

En 2016 fue imputado por la Justicia de Carlos Paz por doble homicidio en concurso real y trasladado a la cárcel de Bouwer, pero las pericias psiquiátricas determinaron que padecía una patología que le impedía comprender lo que había hecho. Entonces fue declarado inimputable y sobreseído”.

Crímenes en el sur de Punilla

“El diablo me dijo que los matara”, gritaba. “Tengo que seguir matando, voy a seguir matando”, anunciaba, enajenado. “Llévenme detenido, estoy endemoniado”, insistía Juárez cuando lo detuvieron.

Lo habían ido a buscar porque un hombre lo había denunciado ante la Policía por el intento de robo de su auto. Y se encontraron con mucho más. El sospechoso cayó en la ruta 14, rumbo a Mina Clavero, en el límite entre los valles de Punilla y Traslasierras. Estaba todo ensangrentado, con la ropa muy desarreglada y desquiciado. Pero la víctima del asalto no tenía ni un rasguño.

Era la hora de la siesta de 17 de enero de 2015. Un rato antes, Juárez había llegado en un coche -presuntamente robado en un taller mecánico- hasta un puesto de artículos regionales de la localidad de Sixto Pereyra. “Se me quedó el auto”, le dijo el muchacho al puestero.

Unos minutos más tarde llegó al lugar otro automovilista y se ofreció a ayudar al viajero en apuros. Servicial, enganchó su propio auto al de Juárez para remolcarlo. Pero ni bien los dos coches estuvieron unidos por una cuarta, el joven arrancó el suyo e intentó huir con ambos vehículos.

El automovilista se desesperó. Se tiró encima de Juárez, empezó a luchar con él y logró impedir el robo. Ahí notó que tenía la ropa ensangrentada.

Finalmente, Juárez escapó a pie. El automovilista hizo la denuncia policial y, horas después, el joven fue detenido cuando hacía dedo en la misma Ruta 14, en el paraje Ojo de Agua, rumbo a Traslasierras. Ahí fue cuando les gritó a los policías que el diablo le había ordenado que asesinara. Pasaría un tiempo hasta que se entendiera a qué se refería. Y a que empezaran a llamarlo “La bestia de las sierras”.

A pocos kilómetros de allí, esa misma mañana, en una casa rural de Cuesta Blanca -un pueblito ubicado a 20 kilómetros de Villa Carlos Paz-, había ocurrido un crimen atroz. Un hombre de 70 años llamado Felipe Salinas había sido decapitado dentro de su vivienda. Su cabeza apareció a unos cien metros del cuerpo, en el campo de la víctima, a la vera de la Ruta 14.

Fotografía: La Voz del Interior

La investigación del crimen quedó en manos del fiscal de Villa Carlos Paz, Gustavo Marchetti, quien en principio no encontraba un móvil para el asesinato. El caso parecía no tener explicación.

Con el paso de las horas se sumaron nuevos enigmas. Mientras investigaba el homicidio de Salinas, Marchetti descubrió que, 24 horas antes, una familia de turistas había encontrado muerta en el río San Antonio a una mujer. Le habían reventado la cabeza con un objeto duro.

Según la reconstrucción, esta víctima, Graciela Miño (62), era una vecina de San Antonio de Arredondo, otro pueblito cercano a Villa Carlos Paz. Cuando fue atacada estaba caminando por la playa en el balneario Sol y Río, de Carlos Paz. Su cadáver apareció flotando en el río, a doce kilómetros de la casa donde habían matado a Salinas.

Tras ser apresado, Sebastián Ezequiel Juárez fue alojado en la Unidad Departamental Punilla, de Villa Carlos Paz. Al joven le secuestraron unos $ 3.000: cuando le preguntaron no supo justificar cómo los había conseguido. Fue llevado ante el fiscal Marchetti para ser indagado por el intento de robo del auto y entonces contó que era oriundo de la localidad santafesina de Frontera.

El fiscal determinó que había llegado a Villa Carlos Paz pocos días atrás. Que no tenía alojamiento fijo y que se ganaba la vida haciendo malabares en las esquinas, aprovechando la temporada. El joven le contó que era brasileño y que había trabajado en un reconocido circo internacional. Pero en realidad los investigadores poseen una ficha prontuarial del sospechoso que señala que tiene dos causas penales en la Justicia de San Francisco: una de noviembre de 2012 por resistencia a la autoridad; y otra de noviembre del año, por tentativa de robo y daño.

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