Hoy en huellas digitales, decidimos entrevistar a Graciela Peralta, mujer que siempre estuvo relacionada con los proyectos culturales y solidarios, en el sur de Punilla.

Tuviste un padre y una madre que también fueron inquietos y muy queridos en la zona.
Que cosas que en tu niñez te parecían normal, por vivirlas a diario; hoy miras para atrás y te parecen mágicas?

Muchas cosas, pero lo que más recuerdo es que en mi casa era normal que mi mamá preparará, por ejemplo pasta Frola, tortas y todo ese tipo de cosas, y mi papá venía y las buscaba para llevarla a la escuela o algún otro lugar, por qué como mí viejo arreglaba todo lo que se rompía en la escuela y en otros lugares siempre estaba ahí…. Yo me moría por comerlas, pero sabía que no era para nosotros, así que preguntaba:” ¿Dónde hay que llevarla?”, porque sabía que era para la escuela, el club o para juntar plata para algo o alguien. Siempre fue así acá, todavía se usa hacer empanadas para alguna operación o algo por el estilo.
También recuerdo que mi papá hacía los juguetes, eso era normal para mi, por eso cuando venían y decían que mi padre, era un artista yo no lo entendía, mi mamá desde la cocina siempre decía ” mira lo que andan diciendo, que tu padre es un artista… velo…. ” . Para nosotros era común todo eso.

Hace aproximadamente 30 años, que es la edad de Pueblo Grande y del Encuentro de San Antonio, se gestaron muchas cosas, en Punilla Sur.
¿Cómo recordas esa época?

Para mí era todo muy novedoso, se sabía que había mucha gente que hacía arte , artesanías o algún oficio, pero no había ningún lugar donde exponerlo o donde enseñarlo. Cuando empezamos, la gente se sentía rara cuando le pedíamos que enseñase su oficio, preguntaban “¿ yo?? ¿Por qué? ” . Siento que esa es la etapa que yo viví, la búsqueda de personas para que muestre con naturalidad lo que saben hacer, así encontramos gente que trenzaba cueros, cerámicas y mucho más. Yo siento que hemos sido pioneras, y eso me doy cuenta a la distancia, en el momento no me daba cuenta.
En toda esta etapa también se habló de salud reproductiva, cuando yo hablaba de preservativo me querían “matar”, no lo entendían. Pensemos que es difícil hoy todavía, en aquel entonces era peor. A mí me decían “LA FORRA” por qué andaba con los bolsillos llenos de preservativos para repartir. Fue muy difícil pero en algunos chicos logré que me vengan a tocar la campana para que les de preservativos cuando lo necesitaban, yo quería trabajar con los más chicos, por qué a los 17 ya eran padres, entonces le decíamos que se cuiden.

Foto tomada por Nicolás Sardo mientras se le realizaba la entrevista.

Cómo fue llegarle a los más jóvenes, en ese entonces para que tengan esa confianza con vos?

Hubo que “pataconear” la calle, cada una en el grupo tenía un rol que lo ejercía muy bien, a mí me tocaba la calle, entonces golpeaba la puerta en distintas casas, me presentaba, le llevaba la propuesta y lograba que me dejen sentar en el patio con ellos, y ahí entre mates, tortas, panes salían muchas problemáticas, lo más difícil de tratar siempre fue la violencia de género y el uso del preservativo.

¿Cómo ves hoy en día, la situación de violencia de género en Punilla Sur? Ya sea políticas públicas o situación en general?

En políticas de Estados recién ahora hay gente que se está queriendo mover, hay gente en los dispensarios que está queriendo hacer algo, el problema es que a veces quieren hacer cosas, pero no tienen fondo para llevar a cabo el proyecto. Ha sido difícil que los estados se pongan a la par de estos proyectos. Pero ahora hay algunos que lo están intentando, que por lo menos es un comienzo.

En la radio de solares, tuviste un programa junto a Ceci, Mercedes y Valeria que se llamaba “La Ortiga” . Contamos un poco de ese programa.

Hermoso! Fue una linda experiencia interactuar con la gente que llamaba al programa. Teníamos todo muy bien armado, Mercedes hizo radio en “la tribu”, entonces ella lo tenía más claro, nos armaba los guiones.
Teníamos un poquito de cada cosa, a veces teníamos encuestas y yo salía a la calle a preguntar. Una pregunta tonta, pero con la que nos divertimos mucho fue, ¿Qué parte de tu cuerpo le gusta más a tu marido?….

No sé por qué se terminó el programa…. A lo mejor, un poco de miedo, me incluyo, cuando el programa empezó a crecer.

¿Cómo ves hoy el sur de Punilla?

Es difícil por qué estamos en pandemia…. La siento apagada. La veo cálida, no sé si se va a poner oscura o clara, mí deseo es que tome claro y que eché a andar.

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