El pasado 30 de abril venció el plazo de un largo contrato de concesión: el del tramo navegable de 1200 kilómetros en nuestro Río Paraná y del canal Punta Indio en el Río de la Plata. Luego de 25 años de dicha concesión, entre sucesivas renovaciones y mucha polémica desde sus inicios, el control sobre esta vía navegable troncal volvería en la práctica a manos del estado argentino, si el propio estado no hubiera ya decretado una extensión precaria de la concesión por 90 días.

Este tema es trascendental para la soberanía de la Argentina, y los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones sobre   lo que nos pertenece a todos los argentinos, no han tenido, además en 25 años las previsiones para que hoy el estado esté en plenas condiciones de recuperar para el pueblo una parte fundamental de su soberanía. Para que este objetivo pudiera alcanzarse, tendríamos que ser hoy capaces de realizar el dragado y el balizamiento de los ríos con dragas y embarcaciones de bandera argentina. Pero eso no ocurre.

Rene Salamanca

Hemos tenido 25 años para prepararnos y tener esa capacidad, que es además, la posibilidad de generar puestos de trabajo  para los argentinos.

Un cuarto de siglo desde que el entonces presidente Carlos Menem privatizara virtualmente el Río Paraná en 1995 al constituirse la concesión en Hidrovía S.A., un consorcio de capitales extranjeros en la multinacional belga Jan de Nul.

A continuación un breve video a cargo de la gente de “Ni Blanco Ni Negro”, donde explican claramente esta problemática.

 

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