Ante el fallecimiento de Humberto Bonanate, Punilla al sur reitera la única entrevista otorgada en 10 años.

El ex gobernante de San Antonio de Arredondo, rompe el silencio después de una década.

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“Si como Jefe comunal hice tanto, como municipio lo que habría hecho…” 

Entrevista publixada el 4 de noviembre de 2017

Por Mónica Manrique

En San Antonio de Arredondo, población que creció exponencialmente en los últimos 15 años, pocos  recuerdan  y muchos no conocen  al hombre imponente, difícil y ejecutivo,  que ejerció el gobierno en esa localidad, desde la transición de Comisión Vecinal a Comuna. Dejó como legado 33 hectáreas cedida por los Franciscanos, construyendo  la sede del  edifico comunal- hoy municipal-  la policía, el dispensario, aulas para la el jardín de infantes de  la escuela Juan José Paso y la primera organización territorial de la población.

Tras   una década de ausencia del gobierno sanantoniense, con sus 93 años aceptó una entrevista con Punilla al sur, un domingo al mediodía, cuando aún las brasas del asadito familiar  no se habían apagado, en la casa que comenzó a construir en los años 60, en la avenida principal, la Cura Brochero- ruta 14-.

A Bonanate le llamaban “el bravo” y también  “el  difícil” y sonríe cuando se lo pregunto “Si… algunos decían que era así, pero siempre fui justo. Tenía gente complicada que me rodeaba”. Unos mates, historias lugareñas y allí  comienza  a enhebrar, sin olvido alguno,  las historias  de personas y del pueblo que vio crecer.

A fines de  1960  en San Antonio de Arredondo, con sus pocos  habitantes permanentes, decidieron organizar  una Comisión Vecinal, que presidió   Ángel Torrecilla  desde  1969 hasta 1975 quien fue reemplazado por  Rafael Luque hasta  1981, en que Humberto Bonanate queda a cargo de esta Comisión y en 1990 se transforma en el primer Jefe Comunal. Gobernó durante cuatro mandatos y ganó todas las elecciones, hasta que en 1999 decidió no presentarse más, delegando el cargo,  en la nueva candidata, Patricia Cicerone.

Bonanate  cuenta que “En los años 60, cuando hice esta casa que construyó Ariel Vidosa, vinieron a visitarme los integrantes de la Junta Vecinal presidida por Ángel Torrecilla  y me pidieron colaboración, porque yo   trabajaba en la municipalidad de Córdoba y era ingeniero civil. Ya en 1958 tenía el número de matriculado 204. Fui perito del Banco Hipotecario Nacional y los vecinos que me vinieron a buscar,  Luque, Canciani, Canovai  y cuatro   más,  me pidieron que me sume. Pensé que, a lo mejor, podía  organizarlos un poco y en ese entonces le digo  a Rafael Luque que me gustaría estar en la Comisión porque alguna experiencia tenía de mis trabajos en Córdoba;  Catastro, municipalidad,  inspector de pavimentos, y me entusiasmé”.

El diálogo  es un camino zigzagueante. Gira alternando recuerdos  de infancia, presente sereno y pasado político turbulento  en un pueblo de apenas 400 personas, que llegó a convertirse en municipalidad, cuando ya no ejercía el gobierno.

“Yo nací en Alberdi, Córdoba-  detalla orgulloso,  el 24 de noviembre  de 1924. Me llamo  Humberto a secas,  porque mis padres que eran italianos del norte y al ser  el último hijo de cuatro  hermanos, se gastaron todos los nombres en ellos  y a mí me pusieron uno solo” y sonríe como lo hacen los mayores que recuerdan el pasado como presente inmediato. “Fui alumno del Monserrat y seguí ingeniería, siendo mi norte la medicina. Pero  mi madre me preguntó cuando estaba en  sexto año del Monserrat: ¿Humberto que vas a seguir estudiando? medicina le dije y me contestó ¡Qué lástima porque a tu padre le gustaría que fueras ingeniero – él era un gran constructor-  y fui ingeniero nomás!  Y nunca me arrepentí porque abracé la profesión con todo el corazón”.

-¿Y cómo llegó a San Antonio?

Yo conocí san Antonio por mi señora, porque desde chica venía y le gustaba. Yo ni sabía que existía. Veníamos de vacaciones y alquilábamos  y  ella descubre un terreno lindo, al frente del río y decidimos construir la casa. Habla de su primera esposa, la que  murió en esa casa familiar. Bonanate, mientras ejercía el gobierno de San Antonio, vivía en Córdoba y viajaba, porque “mi mujer estaba muy enferma y al final la trajimos acá”. Con el tiempo volvió a casarse.

El relato de vida no tiene una ilación temporal. Surge como su memoria las va recordando “Cuando estaba  Ad-Honorem en la  Comisión Vecinal, las casas no tenían planos  y fui organizando el área de Catastro de a poco. Fuimos exigiendo los planos, organizando las zonas y  cuando vi que la cosa iba tomando forma decidí seguir”.

“Cuándo fue lo de  Malvinas le pusimos el nombre a las calles de uno de los barrios, con los héroes de Malvinas. Yo ya era  Jefe Comunal.  También  hice la primera plaza, La Paz, como secretario de Obras Públicas.  Un día fui de visita al jardín de infantes de la escuela  Juan José Paso y me dio mucha pena ver el lugar en el que estaban  los niños. Caritas  tristes por la oscuridad, apenas  una ventanita chiquita, sanitarios enormes que no los podían usar  y llamé a la directora de la escuela y le dije: le prometo que voy a hacer el jardín de infantes. Había 33 alumnos, más o menos  y le hice un aula. A mi gustaron las cosas grandes. Agarre dos habitaciones de 10 x 20  e hice el jardín de infantes, con los baños para niños,  con capacidad para cien alumnos. ¿No se le fue un poco la mano? me preguntaban. Y yo les respondía ¿Usted,  piensa que esto no va a crecer?”

La impotencia de la muerte, fue la creación del dispensario

“En San Antonio no había nada, ni un médico siquiera. Un día me entero que había fallecido un vecino de un síncope y nadie lo atendió. Ahí dije: no puede ser que no haya un médico acá. Y le ofrecí el cargo al Dr. Bosio, el primer médico que tuvimos. Y construí el dispensario, pidiendo y pidiendo plata. Angeloz era el gobernador en ese momento. Hicimos el dispensario y es el que está ahora, todavía”.

Inauguración del dispensario

El edificio comunal, 33 hectáreas donadas por los franciscanos

Una se imagina a Humberto Bonanate  25 años atrás. Las fotos del álbum familiar y las que se pueden rescatar del olvido, no condicen con el hombre que tengo enfrente. Pausado, apelando a su hija y nieto para corroborar algunos datos, pero cuando relata su historia como jefe de gobierno, la defiende de todos y a pesar de todos.

“Le voy a contar, porque mucha gente no lo sabe – agrega- que  “la  primera sede del gobierno  fue una habitación que habilitó Luque  en su casa. Después le  alquilamos a  Jorge Carranza  un ambiente en la casona familiar ya como Comuna y  después  otra más, porque  nos quedaba chico el lugar. Traje una contadora de Córdoba para que les enseñara a los pocos empleados el trabajo que requería conocimientos en nuevas máquinas. Pero nos hacía falta una sede para trabajar bien”.

-¿Y cómo consiguió construir la sede comunal?

“Había que moverse mucho, entonces- detalla Bonanate-  yo era muy amigo de los franciscanos, del  padre García y el padre Ardiles, que  era muy  joven, me dice: Ingeniero hemos hablando que Usted busca una sede para la comuna, estamos haciendo los trámites en Buenos Aires porque es imprescindible para cederle una fracción de las tierras, para que pueda construir el edificio comunal y lo necesario para San Antonio. La escritura la hicimos con el padre Ardiles así que quedó definitivamente. Había que hacer el plano y la mensura  y como yo era ingeniero  le dije: quiero hacer algo correcto y como corresponde. Y hablé a un ingeniero de catastro de Córdoba, que hiciera todo, porque iba a quedar muy mal que yo lo hiciera, aunque estaba en condiciones, por conocimiento. Les dejé 33 hectáreas a San Antonio”.

Inauguración edificio comunal

También construimos el edificio de la policía

Cuando yo entre a la Comuna, la policía tenía un destacamento de madera del otro lado de Playas de Oro donde esta ADARSA y era tan precario que no podían estar. Entonces les construí el edificio  al lado de la Comuna y sigue igual que entonces. Lo inauguramos el 18 de diciembre de 1998.

Edificio de la Subcomisaría en construcción

La primera pre factibilidad de loteos privados

-Aseguran que Usted fue el primero en autorizar la pre factibilidad para el barrio privado El Dorado

– No, no fue así. Yo estaba en contra de eso. En su momento le digo a Jorge Petrone que vino  con un arquitecto: ¿Cómo Ud. va a hacer un loteo en San Antonio de Arredondo y evitar  toda la podredumbre que va a llegar a esos lotes?No,yo no lo autorizo. Después vino una autorización  de la Dirección de Ambiente en la cual decía que la Comuna tenía que hacerse cargo de levantar la basura y los líquidos cloacales. Me negué a la realización de una zanja que querían hacer a 5 metros del río porque iban a tener problemas serios. Llegó  una orden de la Dirección de Higiene de la provincia diciendo que la basura que le correspondería sacar a Petrone  la tenían que depositar en la puerta del loteo y nosotros llevarla otro lado. No lo aprobé tampoco. Yo me fui del gobierno y quedó Patricia.

La traición de propios y ajenos

-¿Tuvo muchos sinsabores dentro de su gobierno?

– Si, muchos. Había una interna radical muy fuerte en el pueblo y un peronista que hacía mala política  que hasta me denunció porque decía que hacía llamadas telefónicas personales. También me incendiaron la casa. Claro que sé quién fue, pero no puede publicar el nombre. De no creer lo que me hicieron. Hace más de diez años que me fui del gobierno y al final todos me traicionaron. Radicales y peronistas. Pero todavía hay vecinos de antes que me vienen a ver y se acuerdan  de todas las cosas que hice.Con la cantidad de gente que vive hoy en San Antonio, los impuestos y los fondos que llegan, imagínese: si como Jefe comunal hice tanto, como municipio lo que habría hecho.

 

1 Comentario

  1. Los honestos en éste país, no tienen lugar. Me consta lo que hizo y lo que no dejo hacer por el bien de San Antonio, pero los corruptos ganan siempre. Humberto Bonanate Curtino el hacedor de San antonio de Arredondo.

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