Juan Carlos Ferrero: Quiero ser candidato a vocal del Club de San Antonio

El Fundador de ADARSA, a pura historia

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Por Mónica Manrique

Juan Carlos Ferrero, mal llamado ingeniero porque ostenta otros títulos, entre ellos el de Dr. en Geología, hace gala de un humor picaresco. Recibe todas las preguntas con respuestas rápidas, producto de una memoria privilegiada. Frases contundentes que sabe manejar a la perfección y una cintura política que muchos le envidiarían. Con 78 años, 48 de casado   hijos y  nietos  define que con su mujer “Somos villeros”, ella de Villa Dolores, yo de Villa María y sonríe mientras el ruido de la máquina de café entorpece la grabación.

“Nací en pleno campo, aunque me anotaron en Los Surgentes. Soy un gringuito del campo  y muy agradecido- declara-. Mi padre era el mayor de cuatro hermanos  y cuando muere su  madre él tenía cinco años, entonces mi abuelo se dedicó a la bebida porque se le había muerto el amor de su vida, la mamá de sus hijos y mi padre se hizo cargo de todo. Fue boyero, nunca conoció una escuela por dentro, sin embargo se lo disputaban la Ford y Chevrolet para ser jefe de taller. Era un autodidacta y le encantaba la mecánica”.

Antes de los dos años lo  llevaron a  vivir a  Villa María dónde estudió, egresando, hace 61 años de la escuela Rivadavia, y desde entonces se re encuentran en cada aniversario. Córdoba  fue su  próximo destino  para  estudiar bioquímica. Se toma la cabeza con las manos diciendo: pero mire  “ El grave error de los gringuitos de campo era que tomábamos como referencia a un pariente con título y el mío era bioquímico; estuve seis meses y me di cuenta que no me gustaba,   así que hice química industrial. Después me gustó la geología y me doctoré”. Vuelve a reir  mientras remarca “Este gringuito de campo”, como si no supiéramos que hace mucho tiempo que es ciudadano del mundo.

Juan Carlos Ferrero subraya  “Estoy por jubilarme de jubilado”  y en su relato de trayectoria profesional que abarca instituciones del Estado, privadas, universidades  y países europeos, sólo se puede tratar de hacer la síntesis de la síntesis “Empecé a  trabajar  en obras hídricas y debo haber intervenido al menos en 30 diques en el país. El último y más grande es el que está sobre el río Colorado. Ahí se terminó mi actividad, pero previo a ello, la UNESCO me beca y voy a Italia  a hacer  geotermia,  soy geotérmico con título oficial de Unesco y ahí nació mi segunda hija, en Pisa”.  “Pero me desilusioné de la geotermia- detalla. Cuando regresó al país  “en Agua y Energía me nombran  representante ante la Secretaría de Energía  en un convenio de geotermia. Todos los lunes me iba  en avión a Bs As y volvía los viernes a Córdoba. Estuve un año y medio y no hicimos nada y seguí en la actividad de las obras hídricas”.

Yo he sido radical, pero algunos le hacen daño al partido.

Papá ADARSA, como muchos le llaman, tiene su temperamento que pone de manifiesto “ Yo fui muy radical pero  me pelee con Angeloz, porque cuando se hace el Centro de Investigación Radical en 1983,  pensé: Qué interesante que desde Córdoba demos la patada inicial para que después se produzca en el país una conformación estrictamente estatal, donde los profesionales iban a estar muy bien pagos pero tenían que hacer un juramento de no dar a publicidad los trabajos que se hiciesen sobre el Estado y los recursos naturales, porque siempre tuve en mente que nos roban… uyy… prendió bárbaro. Me nombraron Subdirector de Geología y Recursos Mineros. Pero era un título, yo quería crear  el IGA, Instituto de Geología Aplicada, lo hacen pero no me dan presupuesto y me cansé. Yo estaba haciendo unas perforaciones en la zona de Serrezuela  para buscar aguas termales y Angeloz me manda una comisión investigadora para ver en que había gastado la plata”

Junta sus manos mientas las agita y con una expresión risueña detalla: “Pero no me habían dado plata… las perforaciones las hice pidiendo a todos. Necesitaba presupuesto, no para mí que tenía una buena jubilación, sino para los chicos que trabajan. En realidad, no salió bien lo de las perforaciones y me mandaron la comisión investigadora. Les entregué las llaves y me fui a mi casa. Y ahí dije, chau todo”.

San Antonio, al que conoció mientras visitaba a su novia.

“Conocí este lugar porque iba a Villa Dolores a visitar a mi  novia, hace casi cincuenta años- rememora- había muy pocas casas,  y  en verano la gente  se bañaba en el río. Empezamos alquilando casas, hace 34 años. Después compré un terreno y al regresar de Alemania con buen dinero la terminé  y me vine a vivir solo, porque mi mujer era docente en el Garzón Agülla y venían con los chicos los fines de semana. En el año 94 ya me había jubilado en Agua y Energía y como trabajé adentro del volcán Copahue, que era una tarea riesgosa, me aportaban más y bajaban la edad de jubilación. A los 54 años me jubilé. Y ahí dije: a San Antonio. Y me dediqué a la casa, las plantas. El rio era hermoso. A san Antonio lo vivimos y seguimos viviendo  con mucho amor.

ADARSA nace en  octubre de 1998 en Cuesta Blanca

¿Cuál es el inicio de ADARSA?  La pregunta central de esta crónica. Juan Carlos Ferrero es el fundador de esta ONG que se mantiene a lo largo de los años, con muchos vaivenes, pero con  marca registrada. Saca a relucir otra vez más su asombrosa  memoria. “La historia comienza con el tema del dique de Cuesta Blanca, en 1996. Ya en  1978 se empezó a hablar de este dique. Después del terremoto  del  77 le encargan a Agua y Energía el estudio de un dique para proveer de agua a Córdoba. Hubo tres propuestas: una a la altura del convento de los franciscanos, el otro en Mayu Sumaj  e Icho Cruz y el tercero  en la playa de los Hippies, dónde mis hijos aprendieron a nadar y es un lugar sagrado”.

“Me comentan que  había una reunión en Icho Cruz- en esa época estaba el quincho grande frente a la plaza- y me fui. A partir de ese momento quedé prendido. Estaba Liliana Bina, Vela, Sola, Olga Donatti, que ya estaban analizando que hacer. Al dique había que construirlo en un lugar que no afecte y en esta zona iba a afectar muchísimo, no tan solo por la imposibilidad que la gente se pueda bañar en el río sino por los sedimentos y el uranio  que es crítico y los minerales son congéneres y perniciosos. ¡Ahí les prometí a todos: si el dique no se hace, dejo de fumar. ¡Y fumaba 60 cigarillos por día! Y tuve que dejar nomás…”.

Ya en 1998 estaba definido que no se iba a hacer el dique. “La experiencia con la lucha que tuvimos es porque no había una institución con personería jurídica para poder hacer lo planteos- comenta- y  Mestre padre dijo: en el tema de Cuesta Blanca andan dos loquitos que se oponen y terminó diciendo que teníamos razón. Entonces me afilié al radicalismo en San Antonio porque había que hacer algo y Oscar Arias  me lo pidió. Me apoyaban a muerte. Y en octubre  se forma ADARSA en el hotel de los Viajantes en Cuesta Blanca con la ayuda muy importante de Juan Carlos Pereyra, quien era jefe comunal de Mayu Sumaj, Eduardo Capdevila, ministro de Angeloz y el Capitán Bermúdez de Tala Huasi. Y Ahí nació ADARSA.  Después vinimos a mi casa en San Antonio y se arrimó gente interesante. Y tuvimos  una competencia con Humberto Bonanate porque me veía como un competidor, pero nunca me interesó, porque ¡San Antonio siempre fue un hervidero!.

El “ingeniero” Ferrero detalla  “En 1999 nos dieron la personería jurídica. Al principio no la teníamos, pero como no había mucha gente que supiese que debíamos tenerla, seguimos y sacamos  dos leyes. La constitución de dos Reservas una la 8770 – 1999-que es la Reserva Recreativa Valle del Cóndor y la otra Reserva Hídrica Los Gigantes – 2001- que abarca  la Reserva del Condorito.   En ese momento pierde Mestre las elecciones y las gana De la Sota y como estaba tiernito, lo aprovechamos y dijo que sí y los que firman el proyecto de ley  8770 son los radicales, porque había sumido De la Sota pero no habían cambiado los legisladores”.

Respecto a la controvertida posesión del actual local de la ONG frente al río sostiene “El actual local de ADARSA,  era un quiosquito de madera, con un personaje controvertido y la Comisión Vecinal, de la que formé parte,  se hace cargo del lugar y lo agrandamos un poco, y como había muchos robos, se hace la garita de la policía, con una celda y un baño. Bonante  nos pidió la llave y después la recuperamos. Pero este local es nuestro, tengo constancia de eso. Esto nació con dos nombres Misu Mayu o ADARSA, con muchísimos socios a lo largo de tantos años y hoy, hay muchos que no conocemos  porque los consigue la Presidenta. En un momento nos quedamos sin gente, eramos tres y crece cuando se suma la Noe, el Maxi y muchos con una fuerza bárbara. El objetivo es la defensa del ambiente de la zona, y ninguno es candidato a nada y todos los cargos son removibles.  Es una ONG provincial sin reconocimiento municipal”.

Los temas ambientales en esta localidad son controvertidos. Nadie se hace cargo de los primeros permisos de prefactibilidad para los loteos privados. Al respecto, Ferrero explica que en el año  2004 comenzaron a trabajar en  la prefactibilidad del Dorado I. “En esa zona hubo un cementerio aborigen y lo limpiaron en una noche. Desde entonces no hemos dejado de reclamar por los derechos a nuestro ambiente”.

La parca lo rondó dos veces

Su historia es en primera persona, pero mientras  caminamos hacia el local de Adarsa a sacar unas fotos, la tragedia que vivieron queda atemperada por su mirada hacia el río que tanto quiere. Nos detenemos, me apunta con sus ojos claros y comenta al pasar “Veníamos de Mina Cavero con mi señora de un cumpleaños, manejando  despacio, y a la entrada de  Cuesta Blanca, no sé que pasó  que el auto quedó dado vuelta y nosotros colgados con los cinturones. Rompimos los vidrios del costado y salimos. No nos hicimos un raspón pero el auto no sirvió más. Eso fue hace un año y medio y estamos vivitos para contarlo. El año pasado, en una escalera que tengo en el patio para bajar a la pileta, me caí de cabeza, ¡sí, de cabeza! Me  quebré la clavícula y estuve mucho tiempo en cama. Se me aflojaron las rodillas, pero yo andaba perfecto. Sigo con fisioterapia, pero  no me puedo quejar. Camino, manejo y sigo andando por la vida”.

Es mediodía y debe regresar a  Córdoba para almorzar con su esposa. Una pregunta me pica y antes de la despedida  la suelto ¿Usted quiso o quiere ser candidato en San Antonio? Mientras recoge su carpeta repleta de documentación vuelve a reir… esa pregunta me la hizo el arquitecto Romo hace mucho y, ¿sabe que le dije? Que sí. Pero que se tenían que dar todas las condiciones.  Me gustaría ser vocal  del club de san Antonio, pero donde vayan todos y se confirme que no se va a discutir de religión  ni política. Esa es mi máxima aspiración”.

Nos reímos, ambos sabemos que es un juego inteligente de palabras y concepciones ciertas, quizá con una vocalía en un club a conformarse.

 

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