En esta cita con las palabras, que ya se nos hizo costumbre tenemos “Que mas quisiera” de Eugenia Llorens, también conocida como Eugenia de la tierra.

Euge, es música, cosmetóloga, escritora, doula. Y ya nos ha conmovido con sus palabras en una nota anterior  en PUNILLA AL SUR, pero  hoy la tenemos en este jueves en palabras.

 

 

Que mas quisiera

Mas quisiera, darle
A nuestras infancias
Certeza alguna
De libertad
De esperanza
Si así, en los caminos
Andando, cantando
Vamos sembrando en sus consciencias que el amor es el puente
De conexión
Con le otre
Les otres
Con el mundo
Y no, no es cosa del diablo andar bailando, festejando, riendo
Disfrutando, ni de dios.
Es cosa de humanos,
Asi, como la guerra que viene atormentarnos
El hambre que se instala en los barrios
La desconfianza mutua
El desamparo
No, no son cosas del diablo, tampoco hablarlo
Son cosas del hombre
Que nos engaña con religiones
Mientras nos roban la alegría
El sentido de nuestras vidas
Y nos llena de pecados
Pero quien es, sino el hombre el que se llena las Arcas en nombre de Dios
Y recibe coimas en nombre del Diablo?
Que mas quisiera yo, que dejarles de herencia la libertad del canto de los pájaros
El sutil y estruendoso sonido del rio
El sol brillando
La mirada bondadosa
De un niñe extasiade de vida, de agradecimiento
Vamos sembrando, en nuestros corazones, para poder convidarlo, el amor, el respeto, la conciencia.
Entendiendo, que
No hay aciertos ni pecados.
Hay caminos
Caminos arduos, presuntuosos, vanidosos, lapidados.
Caminos de simpleza, de desacierto, de codicia y desenfreno.
Y hay caminos fraternos, amistosos, de miradas, de tomar las manos, de compartir un fuego, un guiso, un mate… De mirarte y mirarnos.
De encontrarnos en les otres con los brazos en alto.
Con un Basta de bandera…
Con un No en las manos.
De que no queremos, de que no apoyamos la injusta moral que nos desmoraliza para crear seres incoherentes que no cuiden a un hermano.
Es tarea ardua sembrar conciencia, pero sabemos que es nuestra tarea…
Lo sentimos como una puntada en la panza, como un ardor en el pecho, con la cara incendiada.

Autora: Eugenia de la Tierra

                                          

 

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