Pachi Herrera: Siempre trabajé por las canciones y son las que me llevan a todas partes.

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Foto: Paul Amiune

Por Mónica Manrique

El Pachi Herrera es un vecino más del sur de Punilla. La pandemia lo ancló por tiempo indefinido en su casa de  Cuesta Blanca,  pero no logró detener   esa energía que lo impulsa a generar nuevos  proyectos, acomodándose a los días de encierro.

Hace un par de meses, desde el balcón de su casa que da al río y las sierras, transmutó la soledad del encierro tocando viejas canciones de rock  que se transformaron en “Charangueando en cuarentena”, nueve videos  de canciones del rock argentino que  finalizan el próximo miércoles, a través de You Tube y que lo sorprendieron por la repercusión masiva e inmediata.

Punilla al Sur

-La pandemia te dejó sin trabajo ¿cómo la remaste?

.-Me dio una angustia muy grande, como a todo el mundo  pero sobre todo porque  yo solo hago música, no hago otra cosa. Cuando empieza la cuarentena y suspenden todo,  me quedo sin laburo  y pasé unos días muy mal. Mi representante José Fioramonti, me llamaba todos los días. Un día me voy a tocar al balcón y me pregunta que estaba haciendo, le cuento que  estoy tocando  temas que rock  nacional de cuando era pendejo.

-¡Está muy bueno!  Me dice,  tocálos.

-¡No! ¡Me van a matar los rockeros!. ¡Si grabo Ji Ji Ji con el charango me matan los ricoteros!

Y me insiste: vos grabá con tu vecino Gustavo que es un cineasta muy grosso y dije ma sí, estoy sin laburo, encerrado con la pandemia, hagamos los videos con todas las distancias y vemos.

Lo hermoso y valioso de esta producción es que están hechos de una sola toma sin trucados, y sólo mezclados. Grabados digitalmente en mi compu y editado en un estudio de grabación de Santa Rosa de Calamuchita, todo por la nube  y por wetransfer. Las canciones están tocadas de principio a fin.

La gente le da vida al artista y lo que más duele es no saber cuándo nos volvemos a encontrar

-¿Extraño? Sí  mucho. Nunca estuve tanto tiempo en mi casa. Estoy con mis hijos y es alucinante, pero mi trabajo son los viajes, giras, shows, la gente. En todos lados te encontrás con gente maravillosa que te esperan con comida, te invitan. No dormís. Yo toco en una peña en Carcarañá, que parte de lo recaudado se usa para ayudar a los jardines de infantes, y te llevan a recorrer las obras que hacen y a visitar a los músicos. Todo eso le va dando vida al movimiento del artista. Me llena.

El no saber cuándo nos vamos a volver a ver me angustia. Pero estamos en un momento de no ser egoístas. Soy consciente de eso. Es momento de guardarse y cuidar a esa gente que uno tanto quiere.

Todo empezó en una peluquería de Jujuy

“Empecé a tocar la guitarra en una peluquería de cuatro hermanos, los hermanos Chani. Un lugar chiquito y enseñaban de forma gratuita  a distintos grupos de chicos. Cuando yo iba éramos unos 60 que rotábamos durante el día” comenta Pachi.

Foto: Pachi Herrera

“El menor de los cuatro, Amaranto es quién me enseñó. A los 9 empecé con la guitarra y le pedía prestado a uno de los changos  el charango y me quedaba después tocando solo. Y Amaranto un día decide hablar con mi papá que era pediatra, aunque ahora ya no ejerce. ¡Uy que cagada me habré mandado! Pensé, porque  era muy moquero desde chico  y agarró un charanguito y le dijo “Doctor su hijo no quiere tocar la guitarra sino el charango así que traje éste, si quiere se lo compara, sino se lo regalo. Y mi papá se lo compró. Ese fue mi primer charango y ya se lo regalé a mi hijo”.

Foto: Pachi Herrera

Quiero tocar mejor que Usted, le dijo a Jaime Torres

“Yo era hartante en mi casa-cuenta mientras ríe- imaginate que tenía 12 años y le pedía a mi mamá que me llevara a conocer Jaime torres y cansada ya de tanto pedirle, me llevo al Tantanakuy y lo conocí. Le tenía un miedo bárbaro, temblaba todo y no sabía qué hacer  y mi mamá me decía ¡Ahí está el maestro, ahí! Y le digo: Maestro, yo quiero tocar mejor que Usted… vieras la carcajada que soltó el viejo, se cagó de risa. ¡Qué simpático, que lindo el changuito! Bueno bueno!

Qué vergüenza me daba antes, ahora me río de la inocencia del niño. Sigo siendo un caradura. Cuando tenía 14 años me fui de gira tres meses por Europa con el ballet Huayra Muyoj y aprendí un montón.

Foto: Pachi Herrera

El Encuentro Cultural Nacional y Cuesta Blanca

En 1998  empezaron a buscar un lugar fuera de Córdoba con su ex compañera y madre de sus dos hijos y recalaron en Cuesta Blanca. “Estamos alejados del mundo de la ciudad pero no de la realidad. Es una elección de vida y la elegí sobre todo por la crianza de mis hijos que ahora tienen 17 y 11 años”.

“Llegué – destaca- por el Encuentro del Negro Valdivia. Siempre venía a tocar y eso me trajo acá. ¿Qué haríamos sin el Negro, no?

“Yo vine de Jujuy a Córdoba comenta.  Soy el menor de cinco hermanos y todos vinieron a estudiar y me inscribí en Ciencias Económicas, pero nunca la cursé.  En el 99 armo un grupo  Inti Huayra con el que estuve 15 años, grabamos cuatro discos y giramos por todo el país y entonces vivía  en barrio  Alberdi de Córdoba, y decidimos venirnos para acá”.

El camino del  Pachi  y su  presencia en los escenarios del país

El Pachi habla vertiginosamente, se ríe, las historias le brotan con su tonada jujeña que hace la conversación  muy amena y amable, mientras te escudriña suavemente.

-¿Cómo sigue la historia después de 15 años con  Inti Huayra?

“En 2014 el grupo pasó a Pachi Herrera. Elijo desvincularme de Inti Huayra, doy paso al costado, sin ánimo de formar mi banda. Me abrí. Y lo voy a ver tocar a Bruno Arias, en un show en Córdoba y me dice: -¿Que andás haciendo cumpa?… nada. Venite conmigo y fui nomás a Buenos Aires. Fue un año  en el que no me bajé de colectivos, aviones, autos, giramos por todos lados.

Fue impresionante, una etapa maravillosa y participé en la grabación de dos discos “Madre Tierra” con la Bruja Salguero que ganó el premio Carlos Gardel  y el “Derecho de vivir en Paz” que el tema 1 es Pachamama que compuse con Ramiro González que estuvo ternado en los Gardel con esta canción. Así que fue como un año muy fuerte y yo estaba como trabajador de, no como figura.

En esa gira fui preparando mi primer disco solista que grabé en 2015” “Variablemente”.  Fui armando el grupo con el que estoy trabajando ahora  y después vino mi primer Cosquín en 2017  y grabé “El Calladito”, Cosquín 2018, después vino “Charangueando”  y estuve en Cosquin 2020. Con mucho trabajo  y recién noto que hay un reconocimiento de afuera hacia adentro. En realidad no trabajo para eso sino para tocar, pero hoy te puedo decir que todo el trabajo que hice está teniendo un reconocimiento por ahí más masivo. Estar primero en una grilla en festival, es un reconocimiento al trabajo.

Yo siempre trabajé por las canciones y las que me llevan a ese lugar son las canciones. Que a Pachamanca la grabe el Dúo Copaneca fue como muy fuerte”.

Volver a Jujuy sería un premio hacia mí

“Algún día me gustaría volver a  Jujuy no sé cuándo, es un anhelo, es respirar el aire de  volver a mi idiosincrasia pero con lo que fui aprendiendo en mi vida. Llevarme todos estos aprendizajes y disfrutarlo allá.

Acá,  por la edad que tengo, 40 años, estoy en un barco en el mar y remando siempre y siento la sensación que sería un  premio hacia mí  disfrutar todo esto allá”.

Atardeció, el frío se hizo sentir mucho más y el viento susurraba “apenas soy lo que soy, no importa lo que vendrá me basta con tu calor, pachamama”.

Punilla al Sur

 

 

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