Vecinos de San Antonio exigen una garita para esperar el ómnibus en la parada de la construcción del camino a Las Jarillas

Provincia y municipio pelotean su responsabilidad

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Foto: Punilla al sur

Por Mónica Manrique

El 2 de noviembre fue demolida la garita  de espera de bondis en la entrada a Playas de Oro IV, al frente del “Puente verde” en San Antonio de Arredondo.

Foto: Daniela Rimundetti

Se hizo sin planificación ni anuncio por parte de autoridades municipales y provinciales, mientras los vecinos quedaban a la deriva sobre dónde podrían tomar los colectivos que los llevarían a Carlos Paz o Córdoba.

Primó la sinrazón, como siempre. Cada día cientos de vecinos esperan los transportes a diario desde las 5 de la mañana, para llegar a destino.  Ante los comentarios feroces e indignados de los ciudadanos al no saber dónde podrían subir a su transporte en las próximas horas, la municipalidad, de apuro,  emitió un comunicado expresando  “Estimados vecinos, informamos que con motivo de la Obra Provincial respecto a la nueva Ruta camino a Jarillas, se demolió la Garita correspondiente a la parada de colectivos que se encontraba ubicada a la salida del Puente de Calle Río San Antonio.
Desde Vialidad Provincial, el Ing. Victor Magran, informa para tranquilidad de todos, que ya se ejecutó la Dársena y en breve comenzará la construcción de la nueva Garita. Provisoriamente y hasta tanto esté finalizada la nueva, el colectivo seguirá frenando en el mismo lugar de siempre”.

La parada de los colectivos es un lodazal en días  de lluvia y cambios permanentes de acuerdo a los trabajos en el nuevo camino en los que muchas veces no hay directores de tránsito.

“El mismo lugar de siempre” se transformó en una declaración política para salir del paso ante las críticas. Los vecinos, de acuerdo al avance de las obras cambian de lugar para poder estar, no a resguardo, sino a salvo en una ruta de alto tránsito y sin espacio para poder estar en días de lluvia, como las vividas hasta esta siesta.

A primeras horas de este miércoles 7 de noviembre, bajo una lluvia intensa, varias personas esperaban el colectivo. Ningún auto paró para acercarlos hasta la garita más cercana, Carlos Paz o Córdoba.

Al verlos intenté frenar en medio del barrial. Lo hice en la ruta con las balizas para que subieran. En ese momento sentí que la vida de cada persona que habita en San Antonio no tiene valor para ninguna autoridad, municipal ni provincial.

La pelota de la responsabilidad gira del municipio a la provincia, mientras los riesgos de vida y falta de preocupación por la seguridad  que necesitan  quienes necesariamente deben tomar el transporte urbano, se convierte en una pelea de campaña política.

Al regresar a las 16 horas, con sol, veo que el lugar de espera cambió. Se pusieron   cuatro maderas en la banquina, como método paliativo.No hay excusas para la inoperancia. En las fotos que publica la municipalidad, la relación con el encargado de la provincia es muy buena para las fotos.

Al momento de los hechos, a los vecinos sólo les queda demostrar su enojo, con fundamento, en las pocas redes sociales locales.

En el municipio de San Antonio de Arredondo,  que cada día crece más y amplió su ejido municipal, convirtiéndose en el segundo más importante después de Villa Carlos Paz, los vecinos,  en este momento de campaña de re-re-re elección de la intendenta, sólo son un posible voto. Ojalá no lo sea hasta  el próximo accidente.

 

 

 

 

 

 

 

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