Ladran Sánchez: murgeros de alma, que nacieron en el sur de Punilla

Primera y única murga para alimentar la resistencia de los sueños.

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Por Mónica Manrique

Bomberos  voluntarios, docentes de música, electricistas, oftalmólogo, bibliotecóloga, sonidistas, diseñador gráfico, carpintero, golpeador de parches profesional, locutor, cantoras, son algunas de las profesiones de estos idealistas que se definen “somos como los superhéroes. Cuando nos ponemos la ropa de murga,  cambiamos y se nos llena la vida de música e historias para contar”.

Esto me recuerda  una opinión de  Jorge Larrosa, “verse de otro modo, decirse de otra manera, juzgarse diferentemente, actuar sobre uno mismo de otra forma ¿no es otra forma de decir “vivir” o “vivirse” de otro modo, “ser” otro?, y ¿no es la lucha indefinida y constante por ser otros de lo que somos lo que constituye el infinito trabajo de la finitud humana y, en ella, de la crítica y la libertad?”.

Allá, por el 2012, en la casa del “Curita” Sánchez en San Antonio de Arredondo, se juntaros cuatro músicos de distintas vertientes y profesiones varias, para disparar otros ritmos a los habituales. Los fundantes, amigos de largas trasnoches fueron cuatro; Magu  Apella y tres Sánchez: Diego, Curita y Daniel. Al ser  mayoría le pusieron por nombre al nuevo proyecto “Ladran Sánchez”.

Doce personas frente a un grabador, en un clima de cordialidad, con una picadita previa al ensayo de los lunes, en una casa  desde la que siente el ruido del arroyo, en el límite entre Icho Cruz y Cuesta Blanca, superpones sus voces con historias entrecruzadas entre  risas y complicidad.

Daniel Sánchez, el rubio de voz sonora comenta  “El Curita y Magu fueron los precursores de la idea y a mí me dijeron, que, como gritaba mucho tenía que estar y después se comenzaron a sumar muchos más” y estalla en una carcajada que retumba…

A lo largo de estos años  la murga maduró y ganó en consistencia. Pasaron desde entonces 21 integrantes, seis mujeres entre ellos y los más nuevitos que comenzaron hace dos meses.

“Para ser parte de la murga,  tiene que ser alguien que cante,  no es como al comienzo. Tienen que conocer el estilo y saber de qué se trata para cantar murga, conocer el género y sumar gente que cante, esté acostumbrado a otras voces, y sea afinado. Ahora tenemos criterios y requisitos para formar parte de la murga” manifiesta Curita Sánchez.

Humor y  picardía están presentes, mientras picotean algunos maníes, quesos y alguna cerveza que se escapa de la heladera. “Ladrábamos  o cantábamos, suponemos que sí,  pero evolucionamos mucho en la gama de voces, al principio tomábamos temas más facilongos y después más difícil y con mucha elaboración”.

En esta etapa, está ausente Magu  Apella, autor de varias letras que canta la murga y reconocen que tienen pocos temas propios y que en general hacen covers. “Habitualmente hay un desarrollo del espectáculo – dice el Curita Sánchez- no es que se canten canciones sueltas. El espectáculo tiene una presentación donde se canta una canción y se nombra a la murga y quiénes son, cuenta sobre la historia y después se desarrolla  el  cuplés que es la historia que se quiere  contar, que tiene que ver con la situación política o costumbrismo y es duro.  Por ahí tomamos canciones de murgas como Agarrate Catalina, Falta Y Resto, La trasnochada.  Saludamos, después el cuplés y la despedida que es una canción en donde la murga cuenta que se va y tiene un tono como triste, de que se acaba el carnaval y se deja planteado que vamos a volver”.  Curita dice “es un género musical que no es común por acá, tiene que ver con eso también. A mí me inquietaba la música uruguaya  esto me fascina. Hay un espacio donde podemos hacer este estilo musical  y lo hacemos”.

Murgueros locales y solidarios

“Hemos cantado por acá, en Cosquín, Tanti y algunos encuentros que son parecidos al de San Antonio.  En Villa del Dique y  Río Tercero que se hacen todos los años encuentros de murgas y hemos estado un par de veces en cada  encuentro.  Por esta  zona cantamos  en peñas solidarias de  las escuelas o ayudar a  juntar plata para algún vecino que lo necesite. En  Córdoba se hizo un ciclo de murgas en el Centro Cultural Carena que estuvo bueno”.

Nunca salimos de Córdoba – manifiesta Daniel Sánchez acompañado por Pablo Almada-  “Es difícil, somos muchos, todos tenemos trabajos, familia, es difícil organizar. No puede faltar nadie y a nosotros  se nos  complica mucho”

Todos los lunes la murga ensaya, con una preparatoria amigable. Se juntan por el placer que sienten y sin fechas para tocar. Lo llamativo es que no aspiran a grandes escenarios ni presentaciones multitudinarias. “Hacemos lo que nos gusta; vamos creciendo y a  lo sumo podemos tener un objetivo de tocar a corto plazo y que nos salga bien  o hagamos un tema nuevo. Tratar de hacer lo mejor posible en lo que más nos gusta”.

“Nunca se nos planteó decir: vamos a concursar al Uruguay  o al encuentro de murgas en Rosario. Nos satisface que suene bien, que no salga en automático. Uno de los Sánchez explica “para mí es como jugar al fútbol. Nos juntamos porque nos gusta y  jugar  como el mejor”.

La murga creció y  se destaca en cada presentación

“Hicimos los trajes y cada día agregamos cosas nuevas – comentan al unísono- más cuidadas. Hacemos el espacio que  nos gusta, y mantenerlo porque nos interesa. Cuando pudimos hacernos los trajes fue maravilloso  porque nos vimos en la foto y fue impactante”.

Celeste Maldonado comenta que “Antes de los trajes usábamos las remeras de La Comadreja y después remeras de colores únicos que íbamos intercalando. Primero fue a cara lavada, después empezamos  a pintarnos y cuando vino la mujer del doctor acá presente  – por Pablo Almada-  fue a hacer un curso y a partir de eso  fuimos aprendiendo”.

Acordamos en no acordar, y por eso seguimos estando

 La experiencia en la sala de teatro Otilia en Tanti fue muy buena. Recuperaron  algunos temas que ya no cantaban y se permitieron  hacer canciones que cada uno pueda cantar aparte de lo coral. “La devolución fue muy buena. Cada uno cantaba una canción y después salía la murga y es no lo habíamos hecho antes,detalla uno de sus fundadores. Es difícil conseguir los requerimientos técnicos para una murga. Al menos 8 o 10 micrófonos. Al tener una sala acondicionada, pudimos hacer un espectáculo más armado”.

“Nos podemos poner de acuerdo y   acordamos en no acordar y eso hace que sigamos yendo y lo raro, en todo estos años, es que sigamos tantos” acuerdan todos.

Los  que ladran para alimentar sus cuplés en noches de lunes llenos

Celeste Maldonado –Icho Cruz-; Pablo Almada – San Antonio-; Juan Manuel Almada – San Antonio-; Sergio Acietto – San Antonio-; “Curita” Sánchez, San Antonio-; Gustavo Semencin – Tanti-; Santiago Brenzoni – San Antonio-; Silvio Massino –Bialet Masse-; Diego Sánchez –Cuesta Blanca -; Daniel Sánchez – Icho Cruz -; Facundo Cabeza- Mayu Sumaj-; Carolina Iborra – Carlos Paz.

La murga desde su origen fue una manifestación de resistencia, compromiso a través de las letras y el juego con ironías que proponen un enfoque popular y arraigado. Estos “ladradores”, instalaron un sesgo en la cultura de  Punilla sur, que  transitan con vuelo propio y a todos los vientos.

 

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