Nos quieren borrar del mapa

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Por Marcela Fernández. Abogada

“SOMOS EL MONTE QUE MARCHA” es la consigna de la convocatoria para la Marcha del próximo miércoles 28. Hermosa frase que comienza con la palabra SOMOS,   un verbo que nos sitúa en un grupo de pertenencia, donde compartimos valores y creencias. Indica nuestra presencia y pertenencia a un universo, donde el monte forma parte de nosotros y nosotros parte de él.

Somos el monte que en verano absorbe las lluvias para liberarlas lentamente durante el invierno cuando corren por los cauces de nuestros ríos. Somos el monte que cura cuando “recordando los saberes ancestrales” de nuestros antecesores recolectamos peperina, incayuyo, te de burro, pasionaria.

Somos el monte que nos identifica como pueblo construyendo nuestra imagen, y de esa manera atrae a miles de turistas cada año. Somos el monte que actúa regulando la temperatura ante el cambio climático global y evita las grandes inundaciones.

Somos el monte que está desapareciendo por estos días en Chancaní, entre Taninga y Las Palmas, donde yacen  inertes algarrobos apilados cual montañas. Somos el monte que desaparece con dudosas “autorizaciones” de la Secretaría de Ambiente -que le dan visos de legalidad a lisos y llanos desmontes prohibidos- o con omisiones al no actuar ante desmontes “ilegales”.

Somos el Monte que pide a gritos subsistir en medio de tanta ambición y “acuerdos” entre sectores ecónomicos (agro-ganaderos e inmobiliarios) y polìticos de turno que pujan para que se apruebe un proyecto de ley, sin respetar los pasos que indica la ley en cuanto a que el mismo debe ser fruto del ordenamiento participativo y no de un “consenso” en la Legislatura.

Somos el Monte que tiene sentencia de muerte desde hace seis meses, con un proyecto de ley burdo, inconstitucional en lo formal y sustancial y que la movilización popular ha logrado hasta ahora posponer.  Queremos que esa sentencia de muerte se anule, por eso la otra consigna de la convocatoria de la marcha del 28 es el pedido de archivo del proyecto.

En los ultimos cien años, la Provincia de Córdoba perdió casi la totalidad de los Bosques Nativos, restandole actualmente un porcentaje estimado entre un 3% y un 5%  de su superficie original. Si miramos los mapas y los comparamos, el objetivo está claro: nos quieren borrar del mapa. Y el precio de esa decisión ya lo empezamos a pagar: inundaciones en Sierras Chicas con un costo en vidas impagable; desertificación de suelos; zonas anegadas; crisis hídrica…

Por eso esta vez,  a diferencia de lo ocurrido en el 2010 cuando se sancionó la actual Ley de Bosques -donde los legisladores se burlaron del procedimiento participativo y votaron otra ley- el grado de conciencia de la gente parece indicar que la historia no va repetirse.  En esta oportunidad los ciudadanos estamos poniendo un límite a tanto atropello. Lo demostramos el 28 de diciembre pasado y el 1 de marzo, cuando una marea humana inundó las calles de Córdoba con “fiesta ciudadana” pero no con menos firmeza de convicciones.  La misma firmeza y claridad que llevaremos este miércoles 28 porque SOMOS EL MONTE QUE VIVE Y QUE MARCHA.

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