Etimológicamente el término alienación viene del latín alienatio y significa “acción o efecto de producir la pérdida de su propia identidad”. Léxicamente se puede dividir la palabra en alien (otro) sumado al sufijo -ción (efecto o acción).

Por tanto, la palabra alienación gira alrededor de algo o alguien que es “ajeno” a sí mismo. El sujeto ya no controla su identidad y se ve sometido a un proceso de extrañamiento; se ve extraño a sí mismo.

En sociología es un concepto importante, pues la alienación puede ser algo que se sufra socialmente, ya que en ocasiones estará relacionada de manera directa con un sistema social o dispositivo de poder que impida autopensarse y reflexionar a la persona inserta en sus dinámicas.

A través de este concepto también se denuncia como un sujeto puede ser “objetalizado” (tratado como un objeto y por tanto separado de su identidad). Este proceso se verá completo cuando el individuo en cuestión esté tan alienado que no pueda pensar de manera autónoma, pierda las capacidades de raciocino que tiene como persona y se convierta en un esclavo del sistema social y los agentes sociales (otras personas) que controlan dicho espacio.

En una situación social de estas características el individuo es incapaz de conservar puntos de referencia con los que formar una identidad propia. De esta manera, las personas no pueden lograr una asociación fácil y consciente con las emociones que sienten, con los objetos con los que se relacionan o incluso con las ideas que constituyen su pensamiento. A causa de lo descrito, los discursos imperantes y el entorno social pueden representar una especie de cárcel mental donde la propia identidad, los ideales, las vivencias y, en general, la percepción vital sean totalmente impuestas dentro de los marcos establecidos por las fuerzas que causan la alienación.

SI

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