Allá por junio de 2015, el entonces ministro de turismo Enrique Meyer, desembarcaba en la ciudad de Villa Carlos Paz, para presentar el flamante proyecto de la planta de reciclaje, que iba a funcionar donde en ese momento estaba el basural a cielo abierto, donde vertían no solo la ciudad dueña del predio sino las 5 localidades del sur de punilla (San Antonio de Arredondo, Villa Río Icho Cruz, Tala Huasi, Mayu Sumaj y Cuesta Blanca), Cabalango, Estancia Vieja, Malageño y San Nicolás.

Funcionarios posando en la inauguración.

Con un crédito abajo del brazo otorgado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo – 3249/OC-AR Subprograma 2), se estipulaba la creación de “una planta única en América del Sur y un Centro Ecológico de Reciclado”. Dicho crédito, estipulado en $80 Millones de pesos, iba a ser administrado desde el GIRSU (Programa de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos en Municipios Turísticos) y tendría la capacidad de procesar la basura de más de 100 mil habitantes de la región y representaría una solución regional al problema de los desechos, al tiempo que mejoraría la calidad ambiental del sur de Punilla. En una primera etapa, se contemplaba el cierre del actual basural a cielo abierto y la implementación de un nuevo sistema que ya no generase semejante impacto ambiental en la región. Asimismo, la nueva planta separaría la basura reciclable y enterraría la no recuperable.

Dicha planta se inauguro en Octubre de 2018 y termino demandando una inversión de $188 Millones de pesos. Con la novedad de un nuevo sistema de separación de residuos, la Ciudad de Carlos Paz llevo a cabo un cronograma distinto de recolección domiciliaria y una serie de acuerdos con empresas para la comercialización de los materiales reciclables.

La basura como estrategia.

Con la nueva planta de residuos funcionando, el municipio de Carlos Paz, pasaría a administrar un recurso que podía ser clave en el desarrollo de las localidades más pequeñas, es decir, las del sur de Punilla. No solo pasaba a tener la capacidad de acopiar material reciclable, sino también a cobrar un canon por ello (los camiones que ingresan al predio son pesados y en base al mismo se determina el valor a abonar). Un negocio redondo en detrimento de un mayor gasto de las comunas y municipios vertientes, además de generar más contaminación con la mayor circulación de camiones con los distintos materiales a tratar y un aumento de la inseguridad vial por el mismo motivo.

Uno de los mayores problemas que se originaron con este proyecto desde su origen, fue la no participación real de las localidades involucradas. Si bien hubo reuniones bajo el titulo de “fortalecimiento institucional” a cargo de distintas ONG’s, ninguna de ellas de la zona, que cobraron para llevar a cabo la tarea de armado y ejecución de programas educativos y de ordenamiento en cada localidad, las mismas no cumplían con su objetivo por no conocer siquiera la idiosincrasia de las distintas localidades (crucial a la hora de implementar un programa de reciclado en origen) o simplemente porque no salían de la comodidad de los SUM de los hoteles de la ciudad anfitriona.

Composición de la basura.- Puede variar según los hábitos de consumo de una determinada sociedad, debe ser objeto de estudio para todo proyecto de GIRSU.

Haber dejado participar de forma fehaciente a los pueblos participantes desde el inicio de un proyecto que resuelva verdaderamente la deposición de la basura de nuestras localidades, les hubiera conferido la posibilidad, tal vez, de haber creado “micro plantas” de tratamiento de reciclables cada dos o tres localidades, generando capacidades a los habitantes de esas comarcas, no solo en la operatividad diaria de dicha planta, sino en el cambio de paradigma sobre la basura, entendiendo que es tranquilamente transformable como un recurso con capacidad de reintroducirlo en la cadena de valor y generar ingresos tales que sustente un proyecto serio y real de una economía circular a escala y que puede ser la punta del iceberg que empiece a motivar a nuestras juventudes para que no terminen como parqueros, si deciden quedarse, o entiendan que su futuro no esta en su pueblo natal.

La planificación en esta materia, con la administración de los materiales reciclables y un proyecto a mediano y largo plazo de tratamiento de orgánicos e inorgánicos, puede tranquilamente desembocar en la generación de nuevas técnicas y desarrollo de capacidades distintas (el famoso “know-how”) pasibles de trabajarlos en conjunto con universidades e instituciones privadas. Todo esto entendido desde un programa que sea administrado desde las comunas o municipalidades intervinientes y como únicas dueñas de la materia prima.

Camión del municipio de Icho Cruz cargado de hojas de los árboles para ser depositados en un terreno alquilado para tal fin. La nula gestión de residuos genera estas practicas onerosas y contaminantes.

Hoy nos encontramos atados a solamente implementar los puntos de acopios con distintos tachos de colores y letras llamativas. Pero nadie nos enseña que estamos tirando un recurso con valor, o peor aún, se lo estamos regalando a la ciudad más rica del departamento y encima le pagamos por ello. Entre la basura y la reciente entrega del agua, las localidades del sur de punilla se transforman de a poco en el patio de Carlos Paz.

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