Sergio Massa expondrá el miércoles el presupuesto de 2023 confiado en que no habrá problemas en aprobarlo en general, pero no podrá evitar reclamos para cambiar algunos artículos.

Los principales los acercarán diputados propios y aliados, garantes de la sanción, y serán por obras públicas, subsidios al transporte y la energía, además de un reiterado reclamo de Misiones para implementar una zona franca en la frontera.

Para asegurarse el presupuesto, un día antes de enviarlo Massa visitó a Cristina Kirchner y fue a Diputados junto al ministro del Interior Eduardo De Pedro para escuchar reclamos de las provincias.

Esa charla le valió la aprobación de la ley de prórroga de impuestos al día siguiente y le allanó el camino para el presupuesto, con algunos artículos claves como la continuidad de la asistencia a las cajas previsionales provinciales que no fueron transferidas a Nación.

Pero hay algunos reclamos que deberá escuchar. Los cordobeses quieren un monto específico para los subsidios al transporte de las provincias, que fue renovado, pero sin partidas.

Además, los diputados cercanos a Juan Schiaretti solicitan fondos para autopistas, obras que suelen incluirse en “la planilla de la felicidad”, que rara vez se cumplen.

Con el voto de Evolución radical, Massa se garantiza la aprobación en general del presupuesto y sólo negociará los artículos. Los gobernadores del norte quieren un consumo mayor para los subsidios a la energía y no les gusta comprometer la coparticipación para pagarle a Cammesa. Misiones pide zona franca.

Aún así, los partidos provinciales suelen condicionar sus votos a esas obras y no será la excepción. Pero además, el Frente de la Concordia por Misiones exigirá la zona franca que viene pidiendo desde hace dos años. Consiste en una rebaja de impuestos para competir con los productos que ingresan desde Paraguay.

Fue incluida en el presupuesto de 2021, pero vetada por Alberto Fernández. Se agregó al dictamen del que se iba a votar para este año, pero finalmente se rechazó en el recinto. El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, anticipó que sus diputados pedirán que sea incorporada en este presupuesto.

Además, los misioneros reclaman un incremento del tope en subsidio de energía de 450 a 750 kwh de consumo, por considerarse una zona cálida y de alta demanda en el verano. Tiene el respaldo del resto de las provincias del norte, la mayoría gobernadas por peronistas, que ya se lo planearon al jefe de Gabinete y ex gobernador tucumano Juan Manzur. Esperan respuesta.

Sergio Massa y Jorge Capitanich.

Massa les hizo un gesto a los gobernadores norteños, liderados por el chaqueño Jorge “Coqui” Capitanich. En el artículo 86 se crea “la iniciativa de Infraestructura para el Desarrollo del Corredor Bioceánico del Norte Grande Argentino”, para priorizar obras de infraestructura para la región.

Pero a los mandatarios no les agradó el artículo 90, que compromete fondos de la coparticipación al pago de deudas a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Energético (Cammesa). Podrían pedir alguna corrección.

En Economía están dispuestos a aceptar nuevas asignaciones de fondos, pero piden que se explique de dónde se van a extraer. Como ayuda, incorporaron al proyecto una “separata” con impactos tributarios de exenciones que se invita a revisar.

Córdoba pidió un aumento del subsidios al transporte, Massa lo renovó pero no incluyó un partida. Se deberá crear con al pérdida de algún beneficio fiscal como la eliminación de Ganancias para jueces o los programas especiales para las regiones, como Tierra del Fuego.

Incluye las exenciones a Ganancias a los magistrados, que significan un 0.16 del PIB; o promociones como la de Tierra de Fuego, que alcanza el 0.35. Si alguien quiere sumar una partida, debe reducir algunos de esos beneficios para respetar la meta fiscal comprometida con el FMI, del 1,9 del PIB.

Los magistrados son los principales apuntados por Massa: “Su beneficio no contemplaría una política pública asociada a este beneficio. Influye negativamente en la equidad, igualdad y progresividad del impuesto con relación al resto de los contribuyentes asalariados”, describe el texto del presupuesto.

El kirchnerismo prepara un pedido a la oposición para que todos los jueces paguen ganancias. Sólo están exceptuados los que se nombran hace cuatro años, a partir de una ley. No es fácil que prospere, porque los magistrados están dispuestos a pedir la inconstitucionalidad.

El subgrupo liderado por Máximo Kirchner reclamaba además avanzar en una asignación específica similar al salario básico universal propuesto por Juan Grabois.

Cristina lo avala e impulsó una versión de la senadora Juliana Di Tullio con menor costo fiscal. Grabois pasó por la oficina de la vicepresidenta el día que recibió a Massa, nunca se supo de qué hablaron, pero alcanzó para que los 3 diputados que responden a Patria Grande no abandonara el bloque Frente de Todos y lo dejaran en minoría. Resta saber si canalizan su bronca en alguna votación.

Como parte de su ajuste, el ministro de Hacienda también congeló otras leyes que erosionaban las cuentas fiscales y tenían respaldo kirchnerista, como la moratoria previsional, cajoneada en Diputados.

El diputado radical Lisandro Nieri.

Massa cuenta con una carta a favor para garantizarse el presupuesto: el respaldo de Evolución radical, el bloque identificado con el senador Martín Lousteau, que se comprometió a aprobarlo en general y en tal caso discutir algunos artículos.

Con los 12 votos de esa bancada asegurados, el ministro se fortalece para negociar con los diputados oficialistas, porque ninguno tendría certeza de poder bloquear un artículo que no les guste.

Evolución decidió votar a favor después de una reunión con los técnicos de la Fundación de Lousteau. El diputado Emiliano Yacobitti anticipó que lo mejor era aprobar el presupuesto en general y en tal caso discutir la letra fina y lo anunció por twitter.

Algunos de sus compañeros insisten en revisar las variables macroeconómicas como inflación (está pautada en 60%), porque predetermina los ingresos y egresos. Pero ninguno se atrevió a decir que pulsaría el botón rojo en la votación general.

Luciano Laspina.

El resto de Juntos por el Cambio evitó comentarios y espera escuchar a Massa el miércoles a las 14 en el salón Delia Parodi. A las 16 expondrán el secretario de Hacienda Raúl Rigo y el de Finanzas Eduardo Setti.

El bloque UCR no emitió opiniones del presupuesto, que estudian en detalle el cordobés Víctor Romero y Lisandro Nieri, ex ministro de Economía de Mendoza.

Durante el debate de la prórroga de impuestos, Nieri recordó que el consenso fiscal de 2017 contemplaba una compensación a las provincias por renunciar a la coparticipación del 30% del impuesto al cheque, que se destinó a Anses. Nunca llegó.

El bloque de Mario Negri se identifica con el presidente de la UCR Gerardo Morales, proclive a reducir la grieta, si es necesario, chocando de frente con el PRO.

Por el partido que preside Patricia Bullrich el presupuesto lo estudia el diputado Luciano Laspina y el ex ministro Hernán Lacunza, en contacto permanente con Mauricio Macri.

El ex presidente tiene una obsesión: no sumar gasto público que pueda complicar a un próximo gobierno de JxC. En su interpretación, la herencia fiscal de Cristina fue la causa de la crisis económica de su gestión.

Tan obsesivo está con ese tema, que algunos diputados del PRO interpretan que no pueden firmar ninguna ley con nuevas partidas presupuestarias y casi que dejaron de legislar.

“El Congreso aprueba ingresos y gastos. Si no creas partidas, las crea el oficialismo”, intentó explicarle un opositor de un partido chico a un macrista, mientras le pedía la firma para un proyecto. No tuvo éxito.

Un posible reclamo del PRO es que la prórroga del blanqueo para la construcción incluida en el presupuesto sea por otra ley, junto a otras exenciones impositivas incluidas para sumar dólares.

Pero el proyecto vigente de blanqueo tuvo la firma del jefe del PRO Cristian Ritondo y surgió por un reclamo de las cámaras de la construcción y la Uocra durante la pandemia. La discusión no puede llegar muy lejos.

Elisa Carrió se convirtió en otra garantía para aprobar el presupuesto, porque esta vez sus diputados se abstendrán, en el peor de los casos, pero no dejarán que se caiga la ley. Fue la recomendación del jefe Juan López en diciembre, desestimada por sus pares.

“Si juntamos una mayoría es para bajar artículos”, propuso el lilito en aquella noche, en la que finalmente el presupuesto fue rechazado. En ese momento, los cordobeses estaban con JxC y le garantizaban una mayoría. Ahora negocian directo con Massa.

LPO

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