Los vínculos saludables.

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Silvia Prediger. Psicóloga

 En las épocas que estamos viviendo, surgen nuevas investigaciones que ponen como protagonista al cerebro. Las neurociencias, con el favor de las políticas públicas instalan como promesa, que los estudios sobre el cerebro darán respuesta a las diversas dificultades del ser humano.

La importancia de estas nuevas investigaciones están dadas por el descubrimiento de las plasticidad cerebral, o “ neuroplasticidad”, es decir, la capacidad del sistema nervioso para modificarse o adaptarse a los cambios, permitiendo que las neuronas se reorganicen al formar nuevas conexiones y ajusten sus actividades en respuesta a cambios en el entorno.

Todo esto es maravilloso, y bienvenido que se investigue, pero lo que se observa en el día a día es que los problemas o dificultades hoy, no están determinadas solamente en el universo del cerebro, ni de la mente. La capacidad interna de desarrollar nuevas habilidades depende en gran  del medio, del contexto que nos rodea y es en esa relación con el medio donde reside el problema.

El bullying (acoso escolar) en la escuela, la violencia familiar, con sus distintas modalidades, el Mobbing o acoso laboral son algunos de los protagonistas en las consultas en la actualidad. Cuál es el común denominador de estos problemas: La dificultad de vincularse.

Vincularse es, ser con otros. Y todos somos seres sociales;  desde el mismo momento de nacer el humano, necesita de otro para poder vivir. Sin los cuidados de alimento y sostén, que nos brinda  un otro,  no podríamos sobrevivir.

A su vez, somos un sistema que está inmerso en un sistema mayor, con el cual nos relacionamos mutuamente: la madre, luego la familia, la escuela, el trabajo todos sistemas en los que nos vamos insertando a medida que crecemos.

Aprender a interrelacionarnos en estos ámbitos, que a su vez se van transformando, construyendo y modificando a través del tiempo, es un trabajo que nos lleva toda la vida. Conectarse con otro, establecer un vínculo, si bien es parte de nuestra naturaleza nos propone un desafío importante y muchas veces de torna en dificultad debido a múltiples factores: sociales, culturales, económicos.

Cuando no se trabaja para aprender a vincularse, cuando se focaliza en la individualidad, surgen estos desordenes que nombrábamos, que producen tanto dolor a personas y familias, y tantos problemas a nuestra sociedad.

Creo necesario volver aponer el énfasis en el valor de las interrelaciones con el otro, en la importancia de la comunicación, con todo lo que esto implica en la era de la virtualidad. Observar que trasmitir un mensaje es solo una parte del proceso comunicativo, que  el cómo lo trasmitimos es muchas veces el origen de malos entendidos que se transforman en círculos viciosos y se encadenan en conductas negativas.

Sin riesgo de caer en reduccionismos, en temas como este que tienen tantas aristas desde donde analizarlas, creo que es tarea de todos, padres, docentes, alumnos,  profesionales, autoridades, reflexionar y proponer espacios que nos permitan pensar en mecanismos y estrategias para desarrollar modos saludables de vincularnos, acordes al momento que estamos viviendo , como   un primer paso para lograr un cambio.

 

 

 

 

 

 

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